miércoles, 28 de enero de 2009
Al principio de la historia, los bienes para satisfacer las necesidades humanas se producían en el seno de cada familia en régimen de autoconsumo.
Todos sus miembros colaboraban en la fabricación de todo lo necesario para subsistir.
La familia era una unidad de producción y de consumo autosuficiente.
Dentro de cada grupo
familiar, los individuos más capacitados para realizar una determinada tarea o actividad se fueron especializando paulatinamente en la obtención de un producto útil para los demás.
Así apareció una primera división del trabajo. Poco a poco, el nivel de producción fue aumentando y se producía más de lo que se
necesitaba para vivir en el seno familiar.
En esta segunda fase, los excedentes obtenidos dentro de una familia se dedicaban al intercambio, en el contexto de una economía de trueque, para cubrir otras demandas no satisfechas.
Los excedentes de bienes producidos se intercambiaban por los de otras unidades familiares. Las familias continuaron siendo simultáneamente unidades de producción y consumo, pero, poco a poco, fueron perdiendo este carácter.
Esta situación forzó la aparición de la figura del comerciante, que compraba los
bienes que sobraban a unas familias y los intercambiaba con los de otras familias. Esta triple relación hizo posible la aparición del mercado, que se desarrolló con la utilización generalizada de la moneda en las transacciones.
El capitalismo comercial de los siglos XVI y XVII hizo posible un auge de la producción de
mercancías y de la circulación entre América y los principales puertos del Mediterráneo y del norte de Europa.
Así se formó un comercio mundial, aparecieron unas industrias urbanas artesanas y se aceleró la circulaciónmonetaria con el crecimiento de los intercambios.
Todos sus miembros colaboraban en la fabricación de todo lo necesario para subsistir.
La familia era una unidad de producción y de consumo autosuficiente.
Dentro de cada grupo
familiar, los individuos más capacitados para realizar una determinada tarea o actividad se fueron especializando paulatinamente en la obtención de un producto útil para los demás.
Así apareció una primera división del trabajo. Poco a poco, el nivel de producción fue aumentando y se producía más de lo que se
necesitaba para vivir en el seno familiar.
En esta segunda fase, los excedentes obtenidos dentro de una familia se dedicaban al intercambio, en el contexto de una economía de trueque, para cubrir otras demandas no satisfechas.
Los excedentes de bienes producidos se intercambiaban por los de otras unidades familiares. Las familias continuaron siendo simultáneamente unidades de producción y consumo, pero, poco a poco, fueron perdiendo este carácter.
Esta situación forzó la aparición de la figura del comerciante, que compraba los
bienes que sobraban a unas familias y los intercambiaba con los de otras familias. Esta triple relación hizo posible la aparición del mercado, que se desarrolló con la utilización generalizada de la moneda en las transacciones.
El capitalismo comercial de los siglos XVI y XVII hizo posible un auge de la producción de
mercancías y de la circulación entre América y los principales puertos del Mediterráneo y del norte de Europa.
Así se formó un comercio mundial, aparecieron unas industrias urbanas artesanas y se aceleró la circulaciónmonetaria con el crecimiento de los intercambios.
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